"¿Por qué te pones de pie?"- le preguntó un mono a otro - "No se" - le respondió - "me gustaría probar si así puedo hacer mejor las cosas" "Vamos hombre, si hasta ahora nos ha ido bien andando en cuatro patas ¿qué necesidad tienes de cambiar lo que ya sabes que funciona?" Varios millones de años después los descendientes del primer mico siguen encaramados en los árboles, y los del segundo viven en ciudades. Y es que el experimentar forma parte de la naturaleza humana, y no veo ninguna razón para que en la informática dejemos de lado esa característica tan nuestra.
Podría comprender que nadie cambiara de sistema operativo si todas las opciones que hubiese costasen un pastón, o si para hacerlo hiciese falta comprar equipos carísimos, o simplemente si tuviéramos que renunciar sin más a nuestro actual sistema operativo. Pero es que tratándose de sistemas operativos ninguna de esas tres premisas se cumple: Para empezar, FreeBSD es gratuito. Open Solaris es gratuito. Linux es gratuito. Y dentro de Linux hay cientos de distros que podemos bajar y testear sin rascarnos los bolsillos. Por otro lado, para testearlas no hace falta ni instalarlas en el disco duro, ya que muchas de ellas pueden probarse desde versiones LiveCD, tal como sucede con el Ubuntu 9.04. Y si al final lo que hemos probado nos gusta, y deseamos instalarlo, tampoco hace falta quitar los otros sistemas operativos que tenemos, ya que bastará con hacer las particiones correspondientes del disco duro, y asignarle a cada sistema lo que consideremos conveniente. Si no es necesario renunciar a nada ¿Por qué quedarnos de brazos cruzados, y sumirnos en un conformismo que no contribuye a incrementar nuestro conocimiento?
Durante una década fui un usuario pasivo de los productos de la factoría de Mr. Gate, hasta que cogí el coraje suficiente para probar un sistema operativo distinto, y a más de medio año de haber tomado esa decisión, no me arrepiento para nada. Sigo teniendo el Windows XP que traía mi laptop preinstalado, pero además disfruto de mi Guadalinex 4.2, y de mi Puppy Linux, distros que instalé después de experimentar un buen puñado de distros y versiones distintas de Linux. Pero después de probarlas, elegirlas e instalarlas, eso no implica que ahora me vaya a acomodar y a quedarme contemplando lo que tengo. No.
Ayer mismo arranqué en mi ordenador una versión LiveDVD de Ubuntu 9.04, y la verdad es que mi impresión general fue favorable. Para empezar, se agradece que la versión nueva no traiga activado por defecto los efectos de escritorio, ya que la tarjeta gráfica de mi ordenador es muy cortita, de manera que me daría muchos problemas, como los que tuve con el Hardy Heron, que al final tuve que quitar. Pero si alguien piensa que su hardware es compatible con esas características, activarlas es muy sencillo, y en un par de clicks ya puede tenerlas funcionando. El escritorio me parece francamente mejorado, con un look más profesional, y la velocidad del sistema operativo desde la versión LiveDVD me pareció superior a la de otras versiones de Ubuntu que he probado. El kernel de Linux es de última generación (2.6.28), y lo mismo pasa con el entorno de escritorio Gnome (2.26). La selección de aplicaciones, como es habitual en Ubuntu, esta muy puesta al día (OpenOffice.org 3.0.1, Firefox 3.0.8, Thunderbird 2.0.0, etc), lo cual permite al usuario ser productivo desde el primer momento. No hablaré sobre las novedades anunciadas en soporte Wifi, por que en mi casa no lo tengo.
La única pega, en mi caso, es que esta nueva versión de Ubuntu precisa una mayor memoria RAM, ya que requiere un mínimo de 512 megas, por lo que en mi máquina va muy justito. Y justamente por esta razón no lo instalaré en mi ordenador. Pero mi elección no se basa en rumores, ni en el conformismo de siempre, si no en un conocimiento adquirido tras por lo menos experimentar aunque sea desde una versión LiveDVD. Pero si los que leen esta nota tienen unos aparatos más potentes, y como mínimo la curiosidad de probar algo diferente al Windows que suelen traer preinstalados sus aparatos, los invitaría a que se bajasen esta versión mejorada de Ubuntu, y que la prueben. A lo mejor se llevarán una grata sorpresa, y descubrirán que en el mercado hay algo que es mejor a lo que tienen sus ordenadores por defecto, y que en informática no todo lo que es bueno tiene por qué ser de pago.
Lo mejor:
Rapidez de arranque superior.
Escritori o mejorado en apariencia y usabilidad.
Excelen te selección de aplicaciones puestas al día en sus versiones más recientes.
Lo peor:
Más pensando en las limitaciones de mi laptop, mencionaría que esta versión requiere mayor memoria RAM, pero siendo francos, ese no es problema de Ubuntu...